jueves, 23 de abril de 2009

La Rosa Amarga

- ¿Por qué lo dices?
- Porque lo siento, ¿por qué más lo diría?
- Para distraerme, para confundirme.
- No, no lo haría, de verdad te amo.
- ¿De verdad?
- Sí, claro.

En ese momento del pequeño campamento salió corriendo una pequeña y delgada niña, con sus manos llenas de comida.

- Gracias por su tiempo.
- Pero ¿qué?... que.
- Ja.

Una chica de altura media, de cuerpo delgado, de pelos revueltos entre negro y gris, con fachas de vivir en el bosque.

Le dio un beso al pequeño engañado y se retiro de forma coqueta y existente.

La chica de altura media se interno en el bosque.

En el bosque, la pequeña niña, estaba sentada, comiendo un pedazo de pan.

En el momento en que aquella niñita terminaba su pedacito de pan, llegó la chica de altura media.

- ¡Compárteme!
- No, yo le he robado.
- Pero fui yo quien lo distrajo.
- …
- Sabes perfectamente que fue mi idea, no te hagas y dame que me muero de hambre.
- Pero si él te ofreció comida.
- No me importa, tú dame.
- Bueno, bueno toma.

Las dos amigas, se sentaron a disfrutar la comida robada, y pensaban que empezaban a haber menos campistas, que tenían que planear como hacerle para conseguir más comida.

Esa noche le lograron quitar la casa a un pobre Seshic, y durmieron felices y cómodas en un gran sauce.
Que noche tan incómoda pase.

Wow, nunca pensé que la chica de estatura media fuera tan linda.

En la mañana, cuando despertaron, planearon en atraco más loco y atrevido. A la de baja estatura se le ocurrió que su amiga podría correr sin ropa e invitar a todo aquel campista que viera, a seguirla para que acabara con una gran orgia. La amiga se negó rotundamente, pero la pequeña le explico que los podría perder en algún lugar, y mientras ella podría robar suficiente provisiones para sobrevivir un rato.

Era algo muy atrevido, pero ella savia muy bien, que cada día avía menos campistas, y que pronto no tendrían a quien robarle.

- Pero te tienes que bañar, he.
- ¿Qué?, estás loca.
- Si quieres, que el plan funcione, no tienes que dar asco.
- ¿Dar asco?, ¡que carajos te pasa!, si crees que doy asco haber hazlo tú.
- Yo soy mejor robando.
- Me vale, si dices que doy asco, no lo pienso hacer, haber, haber, hazlo tú, babosa.
- No, bueno es que, yo… este pues…
- A vedad, pues hasta que no me des una respuesta convincente, no lo pienso hacer.
- ¡Bueno, está bien!, creo que tu eres más linda que yo.
- ¿Mande?
- Si, es que te veo, y pues… te envidio, tú eres más, no, mucho más linda que yo, es más, no sé como es que eres mi “amiga”.

La de media estatura, no dijo nada, tan solo agacho la cabeza y le dio un fuerte abrazom ambas se quedaron en silencio un rato.

- Bueno, pero espero que tu tonto plan de resultado.
- Si, si
- A si, mientras yo me voy a bañar, prepárate algo de lo que le robamos al zonzo ese.
- Esta bien, pero te afeitas ahí, he.
-¿¡Qué!?, que carajos te pasa, ¿no te gusto así como soy?
- Jajaja, me voy a prepara la comida.
- Carajo, te afeitas, te arreglas, te bañas, bla, bla, bla, que estupideces.

La chica de media estatura bajo, de la casa, yo no me pude resistir y la seguí, se iba a ir a bañar.

Llego a una cascada, que terminaba en una enorme y apacible lago, lleno de patos, estaba realmente hermoso.

Lentamente se fue quitando su vieja y descosida ropa, wow era tan hermosa, primero se quito la parte de arriba, una como playera entre gris, negra o verde obscuro, sin mangas y son un pequeño hoyito, en la parte del pecho que la hacía lucir entre enternecedora y sexy.

Al momento de quitarse la playera, pude notar un enorme, como tatuaje de una rosa en su espalda, una rosa como enredadera, era hermosa, pero perdí la atención, cuando ella se volteo, pues, me sorprendió su perfecta figura, sus senos eran perfectos, y sus pezones levemente rosados, la hacían parecer un ángel.

Lentamente se fue quitando su short, pero antes de que se lo terminara de quitar, dio un salto en el aire, y cayó al lago, con el impulso del salto el pequeño short, termino de salir de su cuerpo, para caer junto a su playera.

Me quede observando en silencio.

- Hay sí, hay sí, hueles mal, te vez desaliñada, tienes vellos, ash que carajos le importa mi cuerpo.

Mientras ella se bañaba, una familia de patos, paso junto a ella, la chica, agarro al último patito, entre sus manos, para verlo mejor, el pobre patio chillaba asustado, pues su familia se alejaba, pero la chica creía que el patito, hacía esos ruiditos tan chistosos, porque estaba feliz. La madre del patito, al oír a su cría chillar, volteo rápidamente, para ver que le pasaba, pero al no encontrarlo, se puso desesperada y regreso a buscarlo, al encontrarlo entre las manos, de semejante monstro, no dudo ni un segundo, y de una mordida izo que soltara a su cría, la cual, se alejo lo más rápido, con su mama atrás.

- ¡Ahh!, esto es lo que me faltaba, que un estúpido pato, me mordiera el pezón, por eso odio bañarme.

La chica se tallaba la cabeza y se rascaba con ansias sus pelo enmarañados, y con una piedra afilada empezó a rasurarse sus axilas y bueno… solo diré que divertido y excitante ver sus gestos que hacía mientras, parecía rasurase lo que el agua le cubría.

Después de que acabara de bañarse, decidió nadar un rato, pues total ya estaba ahí.

Después de un rato, la chica salió del agua, para secarse decidió tirarse en el suelo, para tomar el sol.

Me la quede viendo un bueno rato, pero, me empecé a sentir un poco mal, porque parecía un fisgón, mejor dicho, era un fisgón, quizá un fisgón pervertido.
Decidí regresar donde se encontraba su amiga, cuando llegue, su amiga parecía como un conejo, porque iba de aquí, allá, y se veía graciosa, porque se avía echo una coleta, que le quedaba bastante grande.

Espere y observe como preparaba la comida, pero después de un rato, me di cuenta, de que ya estaba tirado en el suelo, con una mugre tarántula toda bien cómoda la maldita sobre mi pansa.

La coloque con cuidado en el piso, y me incorpore, para ver que avía pasado, cuando logre enfocar, me percate de que aquella chica, la de estatura media, se estaba estirando, así como cuando comer cucho y rico.

- Gracias, ja estuvo delicioso, esta vez te luciste.
-Es que al parecer, el hombre ese, al que robaos, era rico, porque aunque no llevaba mucha comida, era comida de esas de las finas.
- ¿A si?, pues no me importa.
- … bueno, y que ¿estás lista para nuestro plan?
- A si, sobre eso, ¿no se podría hacer mañana?
- No, por 3 simples razones. 1. Ya te bañaste, y si te conozco lo suficiente, para mañana vas a volver a ponerte igual de puerca.
- Oye…- 2. Eso de quitarse el vello, no te dura mucho, para mañana, ya se va a volver a notar, puntitos negros creciéndote, y no creo que te quieras rasurar otra vez.
- Pues… no estaría mal.
- Y por ultimo… ¡te tragaste, ya toda la comida, que le quitamos, al tipo de ayer!
- ¡Qué!, ¿apoco eso era todo lo que llevaba?
-Si, al parecer, solo era como un día de campo o alguna de esas cosas, pero no un campamento.
- Maldición, viejo baboso.
-Bueno, es por eso, que es necesario, que hagas eso, este día y no mañana.
- Mmm… bueno está bien, pero no mires mientras me quito la ropa.

Y bueno, la misma historia, solo que esta su piel se le notaba mas clara y su pelo un poco menos enmarañado, “un poco menos”.

- Bueno ya esta, ¿pa’ donde voy?
-Bueno mira te vas… wow, wow te vez hermosa, me gustaría darte un beso.
- ¿He?- Jajaja, no nada, bueno como te decía, te vas por este lado, usualmente por ahí, hay más campistas.
- Bueno, pero espero regresar, y ver mucha, pero mucha comida, he.
- Ots, pues con quién crees que estás hablando, pa’ cuando regreses, no va ni ha haber espacio, donde guardar la comida.
- Bueno, pues deséame suerte, y ojala que no me alcance ningúno, porque si uno, aunquesea uno me llega a penetrar, no, es mas tan solo a tocar, ¡tú, no te la acabas!, ¿entendiste?.
- Pues eso depende de ti.
-¿Por qué de mí?
-Por dos razones.
- Tú y tus estúpidas razones, haber dime tus razones.
- 1. Que no corras rápido y 2. Que te enamores.
- Estúpida, sabes bien que no me puedo enamorar
- Una nunca sabe.
- Bla, bla, bla…
- Bueno ya, que no tenemos todo el día, porque si se comen algo, tendremos manos para nosotras.
- Pero, pero… este… ¿y tú, qué?, ¿cómo le vas a hacer, para llevarte todo?
- Tengo mis mañas, bueno ya vete yo voy detrás de ti.

En el primer campamento, no tuvo mucha suerte, ni porque puso su carita de “niña mala” he iso algunas poses medio raras; porque aunque el campista si se la quedo viendo, su esposa le empezó a arrojar todo aquello que encontraba, golpeándola repetidas veces, hasta que no aguanto más y se fue corriendo.

- Mmm… creo que no pensamos en las parejas…

Pero para su suerte, en los demás campamentos había puros hombres, bueno otro era de puras chicas, pero les agrado la idea, que por cierto la dijo un hombre, (porque la chica de media estatura le dio miedo que le aventaran otra vez cosas) de la orgia; y la siguieron también.

Después de un rato, cuando la chica de media estatura estaba lejos, su pequeña amiga se dispuso a recorrer los campamentos, con una canasta en su espalda.
Al pasar junto a uno, vio como es que una pareja peleaba, al parecer porque el marido era un cerdo, o algo a si decía la señora, toda histérica.

Por suerte los demás campamentos, estaban abandonados, bueno excepto uno, en el cual avía un oso feliz comiéndose una mochila, que quizás tenia comida.
Rápidamente lleno la canasta de comida, y sus manos de baratijas, que encontraba en los campamentos.

Después de estar caminando desnuda un buen rato, decidió detenerse un “segundito”, y al girar la cabeza, se percato, de que ya no avía nadie, se preocupo, porque se imaginaba, que si descubrían a su amiga, la matarían y decidió regresar donde había llegado.

Pero o sorpresa, a unos 30 metros más o menos de donde ella estaba, se encontraba la turba gente que la avía seguido, lentamente paso para que no se dieran cuenta, pero que cuanta se ivan a dar, si lo que estaba haciendo, les quitaba toda su atención, además algunos otros ni podían ver, porque tenían a otra persona sobre ellos, haciendo movimientos y ruidos “extraños”.

La chica ya se avía alejado, pero decidió regresar, solo para ver un poquito, y quizás no sé hacer algo, pero cuando regreso no puedo aguantar la risa, porque al ver a todas esas personas, moviéndose todas encimadas, le recordó cómo es que algunos peces, hacían algo muy parecido en cierta época de año, junto a la cascada.

- Jajaja, son todos unos peces, todos babosos y viscosos, son unos “cochinotes”, jajaja.

Mientras, la chiquita, ya avía echo más o menos unos 4 ó 5 viajes con la canasta llena, al igual que sus manos, que en ese momento descansaba, acostadota cómoda y ridículamente, sobre una gran piedra.

- Ya llegue.
- Zzz… Zzz... Zzz…
- Ya no te hagas, sé que no estás dormida.
- Zzz… Zzz… Zzz…
- Bueno, entonces me quedare con este montón de cositas lindas.
- ¡EPALE!, y a donde con tanta gana.
- Que profundo sueño, el de la señorita.
- Aja, y bueno, que ¿alguien tentoneo a la chiquita?- Ja-Ja, babosa chiquita mis… no pera, esas no son chiquitas.
- Jajaja.
- Jajaja.
- Bueno, ¿tons no paso nada?
- No, no… bueno si, encontré un campamente de puras chicas, y fueron ellas las que terminaron “ayudándome”…
- Haber, ¿cómo?
- Si, pues mira, yo no tuve, la necesidad de desir o hacer algo para safarme y no tener que tenern…
- SEXO.
- … aja, si, si eso, bueno no importa, el caso es que el campamento de chicas, se quedo con ellos y pues parecían peces.
- ¿Por babosos y viscosos?
- Si, si exactamente jajaja.
- ¿Por qué no te les uniste?
- Porque todavía soy una chica decente, una doncella.
- Si una doncella, pero bien que te mas…
- ¡Cállate!, ¿a ti qué?, ¿te gusta o qué?
- Si, si me gusta jajaja, bueno y que tal, como te lo prometí, toda una ración de comida, así como para sobrevivir, antes de que regreses el Seshic.
- Excelente.

Esa noche ya dormí más cómodo, porque en la casa esa, la del árbol, avía un como piso de madera viejo, justo atrás de la casa, pero arriba del árbol lógicamente, y pues dormí ahí, no puedo creer que ayer no lo hubiese visto.

Día siguiente.

- ¡Hey tú! Despierta.
- ¿He, que, mande…?
- No te hagas el tonto, despierta.
- No me hago, lo soy.

Al abrir los ojos vi a la chica estatura media, parada justamente arriba de mi, con sus piernas separadas, con un pie junto a cada oreja.

- ¿Qué haces tú aquí?
- ¿Yo? No pues nada, este, buscaba un lugar donde dormir.

Justo cuando terminaba de decir la palabra dormir, la chica se sentó sobre mi pecho, y con una cara de burla o algo parecido, me empezó a picar el cachete mientras me decía.

- Que se me hace, que tú solo me viniste a espiar.
- ¿He?
- Ya no te hagas, sé que soy hermosa y tú no te pudiste resistir, ah, o si, aja, aja.

Decía eso mientras se pasaba la las manos por su cuerpo, dios que se veía muy bonita.

- No, no, bueno si eres hermosa, pero no te vine a espiar.
- Entonces venciste a robar nuestra casa.
- ¡No!- ¿Nuestra comida?
- No…- Entonces, ¿qué haces aquí?
- Ya le dije señorita, nec3esitava un luegar para dormir.
- Ja, “Ya le dije S-E-Ñ-O-R-I-T-A” hay si tu, muy educadito, ¿no?
- Bueno, está bien, no babosa no quiero espiarla, solo D-O-R-M-I-R.- Jajaja, así si me gusta, pero me dices babosa otra vez, y no te la acabas… es más te tiro del árbol.
- Ta güeno
- Te presentaré a una amiga, porque me has caído bien, pero si osas tocarla…
- Oye que tu pasa.
- Solo es una advertencia, ven entra.

Por segunda vez vi a la pequeña acostadota cómodamente, pero esta vez más ridícula.

- Hey tu, despierta babosa.
- He, mande… no más al rato.
- Te voy a enseñar a un galanaso.
- O si, si, si, si, si, si, cuando quiera, yo estoy para él, o si, ¿dónde está?
- A verdad, solo así te despiertas cochinota, no, no solo te presento a este fisgoncito.
- Oye, yo no soy un fisgocito, (bueno tal vez un poquito).
- Me despertaste solo por este… “pseudo-hombre”.
- Jajaja.
- No soy un “pseudo-hombre”, Soy un…
- Si, si lo que digas y ¿qué quieres?
- ¿Yo?
- No el pendejo que esta frente a mí, a pues mira que tu eres el que esta frente a mí.
- Ja-ja que graciosa.
- Lo sé.
- Bueno, yo no quiero nada, fue tu hermana la que me dijo que entrara.
- ¿Hermana? ¡Ja! No somos hermanas, yo ni soy humana.
- ¡Qué!
- Tas sordo o que.
- No, pero bueno ¿cómo que no eres humana?, tons ¿qué eres?
- No te diré.
- Pero si te ves tan bonita como tu amiga, bueno supongo que ella si es humana ¿no?
- Si, yo si lo soy, soy una humanita muy hermosa y sexy, muy sexy, ¿no lo crees?
- ¡Cállate!, él estaba hablando conmigo.
- ¡Cállate tú!, yo lo encontré.

Era divertido ver cómo es que dos chicas, que por cierto eran lindas, se peleaban por mi atención, me sentía todo un bombón.

Después de un rato de plática, peleas, groserías y demás cosas, termine siendo invitado a comer con ellas, la chiquita que resulto no ser humana, cocinaba rebien.

- Y bueno tu quien eres o que eres ¿qué eres?
- Bueno, pues yo soy un…
- Aja, aja, muy emocionante ahora yo les diré mi histo…
- Pera yo ya la conozco, ahora déjame escucharlo
- Tu no eres humana.
- Y eso ¿qué demonios tiene que ver?, aparte me veo igual a una.
- Pero eres chaparra.
- Somos de estatura chica, no chaparra, ni enana, ni alcornoque, ni nada.
- Lo que sea, entonces me va a mi verdad, haber… yo tengo 16 años…
- ¡16 años!
- Si, apoco no me veo rebien para mi edad, y que tal mis…
- Ya, ya si estas rebien, aja y ¿qué más?
- Bueno he vivido en el bosque desde que tengo memoria.
- Que no se te olvide que te salve la vida.
- A sí, conocí a esta chaparrita cuando me caí en un río, y pues, me salvo, ya feliz ya le dije.

La chiquita ya estaba toda adormilada.

- Aja
- Oye ¿y tu tatuaje de rosa?
- Ese fue… bueno pues… espera ¿cómo sabes de él?
- (Maldición ya la cage) Este pues, cuando subí al árbol te vi, poniéndote la playera… si, si eso fue.- ¡Me viste sin Ropa!
- Este…
- ¿Y qué tal me veo? Eh, verdad que soy excitante
- ¿Qué?
- Si, ¿qué opinas?, ¿te meterías con migo?
- ¿He?, ¿Qué rayos, porque me dices eso?
- No le hagas caso (entre bostezos), está embobada con su cuerpo todo feo.
- Feo, feo, pero bien que te gusta verda.
- …este…pues… ¡No me gusta!
- O claro que sí.
- Claro que no.

La de estatura media se acerco a la chiquita y la abrazo.

- Ahora dime que no te gusta.
- Este…
- Ya, cuéntame sobre tu tatuaje.
- Es un amargo recuerdo.
- Ha… perdón.
- ¿Porqué?, no importa, da igual, bueno respóndeme, ¿te meterías con migo?
- Tienes 16 años y te gusta el sexo, jajaja que genial.
- ¿Qué? Para algo tenemos cuerpo ¿no?
- Eres rara.
- ¿Te molesta?
- No, no.
- Tonses que, ¿si quieres tener sexo con migo?
- Ahh…
- ¿Porque la gente es tan cerrada con el sexo?
- Quizá es porque la sociedad se cerró.
- Es que me enoja, la gente no puede escuchar senos, pene, vagina, ano, etc. se escandalizan, te ven mal, te dicen no hagas esto, no pagas el otro, para mí la masturbación no es mala, es mas es buena, desde mi punto de vista, porque otras personas se pones mamonas con eso, que no está bien, que no debemos hacer eso y no sé qué sarda de estupideces más al igual que la homosexualidad y esas cosa, no sé, ahh me revienta eso, estúpidos hombres.
- Hablando de eso, ¿eres virgen?
- Si, por suerte sí.
- ¿Por suerte?
- Yo era una de las nombradas.
- ¿Nombradas?
- Para tener “complacer” al estúpido líder
- Pero si tú piensas muy abierta,¿ porque dices que por suerte?, para ti no tendría nada de malo tener relaciones.
- Pero era una niñita de 5 años, no mames, hijos de su puta madre, los idiotas pederastas, en mi aldea existía un hombre que vivía en una casota, como un castillo, con campanas y esas cosas.
Y pues cuando tus papas hacían algo “malo”, o tu hacías algo “malo”, ahí lo llamaban pecado, tenias que ir a un como cuartito de madera a…
- ¿Segura que quieres contarme?
- Si, ya estoy harta de guardar este secreto, en mi pueblo todos lo sabían, pero no se podía decir, era algo que según esto nos íbamos a quemar en un puto lugar, si se nos ocurría abrir la boca.
El caso es que una vez mis papas me enviaron con el gordo ese vestido ridículamente, en el cuartito de madera, el que te dijo que me quitara la ropa, yo le dije que paraqué, y el me dijo que para que el señor me perdonara, yo le dije que no, y se puso todo salvaje el muy pendejo, y rompió un espejo que estaba ahí, luego me arranco la playera y me volteo y con un pedazo de crista me empezó a marcar la rosa de mi espalda, diciendo no se qué sarda de idioteces en no sé qué idioma, y cuando acá de marcarme, me dijo que esa marca me seguiría para toda la vida, la rosa amarga, la marca de los malditos.
Luego me arranco mi faldita, y me dijo que lo lengüeteara, y solo de esa forma podría dejar en paz mi alma putrefacta, y que si no lo hacía, mis papas quedaría malditos igual que yo.
Llorando y con la espalda sangrando, me hinque en un charquito de sangre en el piso, esperando, viendo, agonizando, mientras el cerdo ese me acercaba su puta cosa rígida, pero antes de que mi boquita tocara esa cosa, el vidrio de enfrente se rompió y entro la chica que ahora está dormida frente a nosotros, y sin pensarlo agarro un pedazo de vidrio de gran tamaño y de un salto se lo calvó en la parte de abajo de la barbilla, el cerdo dio un grito de dolor y empezó a desangrarse, su sangre se empezó a mesclar con la que estaba en el piso, y cayó muerto segundo después.
Yo estaba asustada, pero ella me tomo de la mano y nos fuimos de ese lugar, recuerdo que iva corriendo desnuda por el pueblo chorreando sangre, con la marca de la rosa en mi espalda, y toda la gente se me quedo viendo, cuando pase junto a mi casa mis papas estaba afuera, y al verme pasar con la marca, en vez de ver como estaba, se dieron la vuelta como si no me conociera, en ese momento comprendí que yo ya no pertenecía a ese pueblo, a ese jodido pueblo, entonces seguí corriendo junto con ella con lagrimas en los ojos, recuerdo que llegamos a donde estaba la cascada, y ella me lavó la espalda para que la sangre seca se me callera, me seco y me dio ropa, recuerdo que no puede dormir esa noche, pero recuerdo que en ese lugar las estrellas se veían hermosas y la luna estaba grandota y era creciente.
- Chale… pues que te puedo decir…
- Nada.
- Pero si hace rato me dijiste que tú vivías en este bosque desde…

Con lágrimas en los ojos, me dijo:

- Si ya lo sé, mentí está bien, mentí, no pensaba siquiera contarte esto y lo de que me salvo en un rio también es mentira, la verdad ya la acabas de escuchar, desde hace 6 años que vivo en el bosque.
- Pero si eso pasó hace unos 11 años, ¿qué hicieron los 5 años antes?
- Recorrer los bosques cércanos, y vivimos un año un una ciudad que no me acuerdo de su nombre, pero nunca olvidare a Roy.
- ¿Un ex novio?
- No, no ya estoy divagando.
Como te decía me bien a vivir con ella hace 6 años a este bosque, yo, yo, yo amo a esa chica, no sé qué sería de mi sin ella, tal vez ahora estaría en ese cuarto de madera perdonando algún pecado de mis padres.
- Y esa rosa que llevas en la espalda ¿qué?
- ¿Cómo que, qué? Pues es un recuerdo, para que en un futuro no vaya a repetir las mismas pendejadas de mis padres, o del pueblo en sí.
- Chale…
- Tu prométeme aquí y ahora que no dejaras que esto ocurra estando tu cerca.

Me quede conversando mas rato con ella, no sé cuánto tiempo, pues la noche ya había caído dejando ver una enorme Luna creciente.
De un momento a otro la chica que se encontraba enfrente de nosotros empezó a sufrir una metamorfosis sus ojitos grises se tornaron rojo escarlata, su pelo negro se hizo plateado…

viernes, 19 de septiembre de 2008

Leinad, el come luz (2ª parte)

Desde su nacimiento, lo consideraron maldito, pues al acercarlo a la luz ella desaparecía, ya fuese de fuego éste se extinguía, fuera la luz del sol se generaba una sombra donde él iba, lo mismo pasaba con cualquier fuente de luz.

En su infancia las cosas no mejoraron, pues aunque la luz que desaparecía era menor, sé podría decir que vivía en las tinieblas, pero su mismo cuerpo irradiaba luz como si éste fuera el que atrapaba aquella luz que desaparecía, no era fácil pues desde pequeño los demás niños lo molestaban, pues su luminosidad no era fácil de pasar desapercibido al igual que el hecho de que la luz desaparecía cuando él estaba cerca.

Decidió escapar de su casa a los 16 años y refugiarse en un bosque lejano donde no habría gente que lo molestara y lo degradara, en su tiempo de soledad empezó a comprender y a percibir a la naturaleza, y logro disminuir el hecho de absorber luz, aunque no en una totalidad pues aunque no lo quisiera aceptar la luz seguía desapareciendo, así fue su vida por 5 largos años.

Cuando fue a recolectar una de sus cosechas encontró a una hermosa chica de no más de 17 años, que estaba recolectando lo que había sembrado, él se quedo viendo detrás de unos arbustos mirando su hermoso cuerpo, su cara, su delicado cabello el cuál era de un color castaño oscuro casi negro, su hermosos ojos, no podía dejar de mirarla, sólo observaba como es que aquella chica tan hermosa se estaba llevando su comida, y pues decidió que pues que más da si ella lo podía aprovechar pues que lo disfrutara.

Al siguiente día al ir donde estaba su otro cosecha espero que apareciera aquella chica tan hermosa pero jamás apareció, espero por varias días en diferentes sembradíos que tenía, pero ésta jamás apareció, en su desesperación salió a buscarla y localizó un pequeño pueblo que vivían sobre árboles, al acercarse a aquella ciudad se obscureció por completo, sin saber que hacer Leinad salió huyendo pues no quería que le hicieran algo por su don tan extraño.

Solo y triste regreso a donde vivía, paso a tomar algunas cosas de su cosecha y se dirigió a la cueva donde vivía, al entrar se sorprendió puesto que su cueva brillaba con una intensidad que él no conocía y se sorprendió más cuando se percato de que él era aquel foco humano que irradiaba aquella luz, prendió fuego para poder cocinar aquello que había recolectado pero para su sorpresa en vez de que el fuego perdiera un poco de intensidad como siempre pasaba, éste tomo más y más que costaba verlo o siquiera acercarse mucho.

Aquella noche le costó dormir pues no estaba a acostumbrado a la luz, en sueños soñó con una pequeña esfera de luz azul que resplandecía en su mano y luego veía aterrado como es que se derramaba sangre a través de su brazo.

Aquella noche fue de lo más rara, pero ya era un nuevo día y el sol radiaba, ¿¡el sol radiaba!?, como era posible que el sol radiara si cuando él estaba el sol bajaba su intensidad. No entendió pero después de lo de ayer ya no se quedó a preguntar más, se disponía a ir a recolectar algo para comer y en sus despistado caminar choco con aquella chica a la que alguna vez había visto, sus ojos se llenaron de terror al ver a un ser que resplandecía frente a sus ojos y ésta salió huyendo aterrada dejándolo triste en el suelo, mientras se veía como en el suelo empezaban a caer finitas gotas de agua que iban hidratando aquella tierra.

Todo aquel día se quedo en su cueva, iluminada, llorando se maldecía aquel don que le había sido otorgado, que don, más bien maldición, es lo que se repetía una y otra vez, triste y desanimado no salió de aquella cueva durante los siguientes dos días, pues al tercero en la noche aparecieron frente a la cueva varios hombres con antorchas y herramientas de trabajo, se detuvieron frente a mí y como si fuera un animal salvaje lo empezaron a atacar, en un instante la cueva se ilumino con más intensidad y aquél que desaparecía la luz se acercó con una mirada perdida y con sus manos extendidas tomó las antorchas y extinguió su luz, en el instante en que la luz de la cueva estaba a tal brillar que enceguecía.

Leinad salió corriendo de aquella luz cegadora con terror, huyó hacia el bosque más espeso esperando refugio en un árbol que de niño le dio resguardo los primeros meses.
Estaba desesperado, aterrado, hambriento, enojado y triste pues no comprendía cómo es que los hombres, aquellos semejantes a él, podrían hacer eso, pero estaba feliz de que aquel antiquísimo árbol lo recibiera y lo acogiera en sus ramas, esa noche durmió apaciblemente en aquel árbol que resplandecía.

Al día siguiente regreso con cautela a ver sus cosechas las cuáles encontró quemadas, al no encontrar comida regresó al árbol aquél y en sus raíces salidas de la tierra encontró a aquella chica con la cabeza agachada y con un canasto, su reacción más que de susto fue de enojo, mientras más se enojaba, su cuerpo resplandecía más y más, hasta hacerse notar a tal extremo que la chica se percató de su presencia, y con la cara todavía mirando hacia abajo, se acercó a él y le tomó su brazo, en ese instante su luminosidad descendió a tal grado que parecía una persona normal, en el instante en que se desmayaba.

Al despertar se encontró en las raíces de aquel árbol, y recostada su cabeza sobre las piernas de aquella chica, al percatarse de ello se levanto y viéndola fijamente le pregunto mientras su brillo regresaba.- ¿Quién eres, y por qué me has atacado?Le respondió que no había sido ella sino gente de su aldea y que estaba de acuerdo con que estuviese enojado pues había sido su culpa en primera instancia que lo atacaran.

Le contó cómo es que había llegado a su aldea aterrada y que les había contado lo que había sucedido, pero estaba aterrada que no recordaba dónde había sido, al paso de dos días recordó el lugar y les dijo, pero ella no sabía que ellos iban a ir a atacarte, y en la mañana cuando fue a ver las cosechas las encontró quemadas y se sintió mal por eso y recolecto algunas frutas y había ido a buscarlo pero se había cansado y decidido descansar en las raíces de ese árbol.
El seguía desconfiando de ella pero sintió algo dentro de él que lo impulso a no alejarse, y de nueva cuenta el brillo que emanaba empezó a desaparecer.

Sintió confianza y lentamente se fue enamorando de ella, al igual que ella le empezó a atraer aquel joven, el tiempo pasó y ellos seguían viéndose en aquél árbol mientras ella decía a su padre que iba a recolectar frutas o algo parecido, realmente se escapaba para verlo, su relación no podía ser mejor, sólo ocultaba su amor pues en la aldea creía que existía un demonio en aquel bosque con aspecto humano y sabía perfectamente como era.

Pero sin nadie que se interpusiera aquella pareja siguió con una vida feliz pasaron dos años desde aquel día y ella que esperaba un hijo regresaba a su aldea donde su padre le presento a aquel que sería su marido, ella se enojó y gritó que eso no era lo que ella quería y que no podía obligarla a hacer eso, pero no pudo hacer nada al respecto.

Aquella noche escapo para buscar a su amado, al llegar donde él, le contó lo sucedido llorando y desanimada, pues ella quería mucho a su padre y no quería decepcionarlo, pero el amor que ella sentía era más fuerte que su propio amor paternal y decidió que ella preferiría estar con aquél ser que amaba, antes de cumplir los deseos ambiciosos de su padre.

A la mañana siguiente cuando fueron al cuarto de su hija y no encontrarla el padre lleno de cólera la envió a buscar, y le exigió a su futuro marido que la trajera de regreso.
Se separaron en busca de ella por muchos caminos, y la buscaron con desesperación, pero no la encontraron y regresaron desesperados y cansados, pero el padre se enojó y obligó que, al menos aquél que sería su futuro esposo, no se podía regresar con tanta facilidad.

Desesperado regresó al bosque en busca de aquella que se convertiría en su futura esposa, y para su suerte la encontró acostada en las raíces de aquel árbol, aquel árbol que compartió su amor de la joven pareja esa mágica noche de Luna Llena.

La tomó de una manera brusca del brazo diciéndole que su padre ordenaba que regresara de inmediato al pueblo, ella se negó rotundamente, diciéndole que ella no quería regresar, que ese sería su nuevo hogar, y el de su familia, -Familia, ¿de qué rayos estás hablando?- le preguntó. Ella firmemente le respondió que se había enamorado de aquel humano que ellos nombraban demonio y que estaba esperando una hija suya, en el instante en que ella terminaba de decir eso, Leinad regresaba de recolectar algunas frutas y, al ver cómo es que aquel sujeto la golpeaba, se enojó como antes y aquel resplandor que había desaparecido por dos años regresó aumentando cada vez más, cuando el sujeto aquél se percato de que estaba allí aquel demonio se volteó y se rió, en el instante en que arrancaba la ropa de su prometida dejándola desnuda, -Mira, mira este es el cuerpo que tu has manchado insertándole a ese demonio dentro suyo-, justamente cuando acabo de decir eso golpeó a aquella chica dejándola en el suelo sangrando por su parte inferior pues la había golpeado justo en donde se encontraba la criatura, Leinad fuera de sí corrió para ayudarla pero ese maldito hombre le cerró el paso diciéndole, que esa criatura que llevaba dentro no era digna de llegar a este mundo, diciendo esto se volteó y pateó de nuevo a la chica, Leinad en un estado colérico se abalanzó sobre aquel hombre, el cual lo empujó y lo tiró y se levantó rápidamente colocándole la punta de su pie en el cuello de la chica diciendo que ella tampoco merecía el perdón y que debería morir, en el ínstate en que empezó a apretar su cuello contra el piso y ella tosía toda aquella luz que emanaba se concentró en un punto fino de luz azul en el centro de su mano, la luz que emanaba era semejante a la de una estrella en el firmamento, pero aquel hombre no se aterró, es más se burló de él diciéndole que ¿qué iba hacer con eso? qué no se hiciera el idiota y en ese instante apretó el cuello con tanta fuerza que lo rompió arrebatándole la vida a aquella chica tan hermosa que yacía en el suelo, con la que él había compartido tantas cosas.

En el instante que el hombre reía aquella estrella que yacía sobre la mano de Leinad empezaba a tomar forma de una extraña espada resplandeciente que lentamente crecía e iba atravesando a aquel hombre, a aquel asesino, mientras la sangre empezaba a recorrer su brazo, la espada tomo más intensidad y partió a aquel hombre en dos, la sangre la goteaba del codo de Leinad el cuál seguía en un estado de desesperación máxima, en el instante en que la primera gota de sangre cayó al suelo, Leinad recupero su conciencia y alzó un grito del dolor hacía el firmamento, quejándose ante Dios de su injusticia, mientras aquélla estrella se unía a la palma de su mano.

Leinad se dirigió hacía el cuerpo caído de su amor, de su único amor, le cerró los ojos, le dio un beso, y esa misma noche la enterró junto a aquel árbol que los vio nacer y morir juntos, lámenos en el ser, mientras derramo su última lagrima juró frente a aquel árbol y al espíritu de su amada.

“Jamás dejaré que vuelva a ocurrir algo así”.

Y se internó en el bosque.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Cara a cara con el guardián

Una cálida melodía me hizo olvidar mi reciente extravió, una melodía entre flauta, arpa y susurro del bosque me atrajo, me envolvió, me perdió, me enamoro.
Traspasaba la espesura de aquel bosque mágico, acariciaba mi rostro y me atraía como un susurro de aquel ser amado, aquella música era como aquel beso perdido y encontrado, era algo que no se podría explicar.
Me dirigí hacia aquel lugar donde provenía aquella música ese canto del bosque, y sentado en una piedra estaba una criatura parecida a un ángel con un rostro lleno de serenidad
Paresia jugar con sus dedos, que al moverlos, estos, daban como ondas de luz azul “cielo de Luna” y salían sonidos, como si el aire fuera su instrumento y el viento su ayudante.
Sus dedos se movían como quetzales al vuelo tan majestuoso que rápidamente me perdí en sus movimientos y en su música, pero en un instante aquella criatura desapareció para que en un segundo se posara frente a mí, su tamaño era de reconocer mas o menos unos 2 metros sus ojos ya abiertos eran un color verde como las copas de los árboles, su pelo era color “rayos de Sol” largo y hermoso, y su voz era como la seda delicada y hermosa.
Que rayos haces aquí, estas en terrenos prohibidos para cualquier criatura mortal, yo soy “El Guardián de las Melodías Muertas” mi nombre es Roy, y exijo una explicación de tu presencia. Yo no supe que decir y tan solo dije mi nombre, y que es lo que estaba buscando. Así que eres un fantasma he, pues no me importa nadie puede entrar a este reino, así que tendrás que pagar con tu vida por haber entrado sin mi permiso.
Me quede atónito con sus palabras y un miedo recorrió mi cuerpo, en un abrir y cerrar de ojos Roy había regresado a la piedra donde lo vi por primera vez, pero esta vez estaba de pie y con los ojos abiertos, me señalo y dijo algo que jamás entendí, después de eso cerro los ojos y empezó a jugar con sus dedos y el aire mientras formaba una melodía tan dulce, mientras seguía esa melodía sentía como mi cuerpo iba perdiendo fuerza, sentía como mi sangre se iba congelando lentamente, pero la melodía era tan hermosa que no podía dejar de oírla, savia que moría en cada nota.
Pero en los últimos compases de aquélla música algo sucedió no se que fue pero Roy se detuvo y se sentó en la roca de nuevo, yo caí desmayado.
No sé por cuanto tiempo estuve tirado, pero al levantar la cara vi que ya no estaba en aquel bosque, en aquel reino, me desilusiones pero me dispuse a seguir el viaje, pero frente a mí apareció Roy.
Mis ojos se llenaron de miedo, pero el me tranquilizo, no pasa nada ya has dejado el reino no tienes porque temerme, como ya te avía dicho yo soy le guardián de las melodías muertas, aquel reino que acabas de deja, es el reino de la música, tan solo les es permitido vivir ahí a aquellas personas que hayan superado la barrera del tiempo y su música aya perdurado para la eternidad, tan solo lo que me extraña es el echo de que hallas encontrado el camino hacia este reino.
Pase varias horas conversando con Roy su personalidad era muy diferente a como se veía pues podía se serio como alocado o hilarante y su conocimiento sobre la música me maravillaba cada vez más.
Al caer la noche me retire de ahí con alegría pues no avía muerto, triste porque era probable que jamás volviera a ver a ver a Roy “El Guardián de las Melodías Muertas”.Pero jamás descubrí por que me perdono la vida.

Dedicado a un amigo

El Gorrión

Recorriendo por verdes praderas me tope con un par de niños, si es que se les puede llamar a sí, que en su delirio de superioridad me golpearon, pues les reclame de que molestaban a un pequeño gorrión, el cual paresia tener el ala rota pues no podía levantar el vuelo y huir.
Mientras yo seguía intentando defender al gorrión, otros dos chicos me llegaron por atrás con un palo y me la quisieron meter por le culo, pero por suerte me pude mover antes de que eso sucediera, mientras me alejaba para poder sobarme escuche risas y al voltear vi como entre los dos chicos me asía burla y gritaban “hay mi culito, hay mi culito” y se volvían a reír, yo enojado me acerque a ellos dispuesto a golpearlos pero hubo algo dentro de mi que me detuvo.
Me aleje por un momento para despejar mi mente, pues estaba llena de malos deseos y de odios contra ellos, cuando escuche un sonido, que jamás poder olvidar, el llanto de un gorrión, al voltearme vi horrorizado como uno de los niños que estaban ahí le clavaba el palo al pequeño gorrión mientras los demás se reían y chocaban las manos.
Dedicado a todos esos niños que son acecinados por culpa de las malitas guerras

Historias de Dragón

Mientras viajaba por una ciudad extraña, repleta de criaturas con hambre y sed de sabiduría, me sentí atraído por un sabroso pasto verde que crecía apaciblemente junto a una hogar de bicicletas.

Para mi sorpresa al acercarme note que estaba saliendo de allí una antigua amiga a la cual le avía perdido la huella ya hacia varios Soles, pero para mi sorpresa estaba acompañada de un gigante enano y conocedor, y al hablarle ella me saludo de una manera fría y se alejo lenta y lúgubremente mientras a lo distante entendí las palabras de su pequeño amigo que decía mi nombre mientras ella intentaba meter otra platica.

Me quede desorientado unos cuantos segundos pero después mi mente se relajo en lugares felices y de un saltillo pequeño me acosté en el pasto, rápidamente me quede dormido mientras soñaba en una tierra distante llena de criaturas hermosas y desconocidas las cuales vivían en paz rodeadas de una harmoniosa convivencia de amor y justicia.

Mientras yo me adentraba mas y más en mi sueño un dragón descendía de los cielos de una manera poco pulcra, al parecer el dragón avía sido herido, el pobre casi sin control se estrello contra el pobre hogar de las bicicletas haciéndolo pedazos y al mismo tiempo que me despertaba.

Yo asombrado por al imponente criatura me percate que una de sus alas avía sido atravesada por una maldita arma, lentamente le ayude a retirar ese extraño palo puntiagudo de su ala y para mi mayor asombro, el dragón me agradeció verbalmente.

Yo completamente confundido intente huir, pero el dragón con una extraña melodía, hizo que mi mente se abriera a un mar de posibilidades y decidí quedarme, el dragón se presento y me contó que su nombre era Aznarepse y que regresando de una tierra y que avía había sido herido por los hombres, yo interrumpiéndolo, le pregunte con gran ansia, que de cual tierra regresaba, pues jamás avía visto un dragón que pudiese hablar.

Él me comenta que esa tierra también era conocida como el “Reino de la Luna” y yo, muy confundido le pregunte dónde quedaba ese lugar y Aznarepse me contó que pasando la ciudad del olvido, aya donde viven los hombres y antes del País mágico, ¿País mágico? Lo interrumpí de nuevo, -Sí, me respondió y me empezó a contar que en ese lugar reinaba la justicia y el amor.

Yo muy asombrado me quede escuchando las historias que el dragón me contaba sobre aquel País mágico y las maravillas que allí se veían y vivían, también me contaba que las hermosas luciérnagas del firmamento, allí pasaban el día descansando, pero que antes de poder entrar tenia que pedirle permiso a la Luna. ¡¿A la Luna?! Le pregunte, -Sí, me respondió que ella viva en el ya antes mencionado “Reino de la Luna”.

Las horas pasaban y el dragón me seguía contando relatos maravillosos, fantásticos, terroríficos, extraños e inimaginables sobre aquel País mágico

De una historia a otra Aznarepse me dijo que ya era tiempo de partir y que una amiga lo estaba esperando, pues esa noche era noche de Luz Azul.

Yo no comprendí a que se refería, pero me despedí y le agradecí por lo que me había contado, lo vi alejarse mas y más asta perderlo de vista.

Cuando me percate, el cielo de un color azul de roza ya avía cambiado a una tonalidad de azul color abismal, me acomode de nuevo, junto a la ya destruida casa de bicicletas, recargue mi cabeza en un pequeño helecho y me disponía a dormir, pero antes de que mis ojos pudieran cerrarse me empecé a maravillar pues veía como las luciérnagas del firmamento empezaban a dejar ver su luz y como es que mas y mas iban dejándose ver.

Lentamente vi, como detrás de un árbol de tamaño inmensurable, salía lo más hermoso que jamás hubiesen visto mis ojos.

Una Luna, una Luna enorme y de un color azul, difícil de describir, que lleno con sus rayos de luz, todo de una Luz Azul, al ver semejante maravilla recordé lo que me avía dicho el dragón “esta noche es de Luz Azul”.

Y me fui quedando dormido bajo esa cálida Luz recordando bien las historias que me habia contado aquel viejo dragón.

El reino de la Luna

En mi viaje por encontrar el país mágico llegué a una tierra pacifica donde grandes palacios y construcciones de un tono blanco semi plateado daban lugar a un hermoso reino donde habitaban criaturas mágicas junto con la naturaleza, en un ambiente de respeto e igualdad.
Cuando entre en este majestuoso lugar de fantasía, me di cuenta de que en el palacio más bello y alto que jamás hubiera visto se encontraba un hermoso vitral que tenía una hermosa luna llena y debajo de ésta tenía una inscripción, “Bienvenidos viajeros, bienvenidos a este pequeño reino, El reino de la Luna, en donde puedes encontrar la paz interna”.
Me quedé atónito frente a la majestuosidad de este palacio cuando por detrás se acercó un pequeño duende de no más de 60 cm. de alto y me dijo – ¿No quieres pasar? A la luna le encanta recibir viajeros.
Con estas palabras me quede sorprendido y le pregunté - ¿La luna has dicho? – Si, me respondió - ¡Pero eso es imposible! la luna es una hermosa dama, dueña de las noches y de los amaneceres, ¿cómo puede ser que esté en este palacio? - Para la luna no hay imposibles, me aclaro el pequeño duende, - ¿vas a entrar o no? – Si, le respondí con emoción.

Al entrar en semejante palacio mis ojos no creían lo que estaban viendo, pues sus hermosos pilares y murales eran de lo más asombroso que me hubiera imaginado, y justo al centro en un trono formado por millones de astros estaba sentada la luna. Era una hermosa doncella, su rostro tenía un tono azulado, y con una dulce voz me preguntó qué era lo queme traía a sus tierras alejadas de los hombres; yo, con una voz entre cortada, le aclare que yo ya no era un hombre, que yo era de los llamados fantasmas y le conté también que estaba en busca de un país mágico del cual había escuchado contar a un dragón.
En ese instante la Luna me detuvo y mando a unas hadas a buscar a Aznarepse quien resulto ser el mismo dragón que me había dicho sobre aquel lugar. La luna le preguntó que por qué me había dicho acerca de ese lugar, él respondió muy firme a sus razones - Porque este ser tiene un corazón noble y puro y se que jamás dañaría a Gaia, nuestro hermoso hogar. La Luna asombrada de lo confiado de las palabras del viejo dragón reconoció que no había sentido ningún mal en mi y cortésmente se ofreció a darme un mapa mágico que sólo con amor podría ser visto. Encomendó a tres hadas, a un pequeño matorral y a cinco diminutos granos de arena que me acompañaran.

Ya a las puertas del reino de la Luna, Aznarepse me recomendó jamás dudara de mi mismo pues esto podría salvar mi vida.
Cuando me disponía a continuar mi viaja llegó corriendo el duendecillo que me invito a entrar al palacio de la Luna y me dijo que quería acompañarme en este viaje, yo con mucho gusto accedí y despidiéndonos así del majestuoso reino de la Luna proseguí mi camino, pero ya no estaba solo, ahora contaba con ayuda de nuevos amigos que me apoyarían en este viaje.

Fantasmas

Soy un fantasma, uno muy peculiar, pues yo no estoy muerto, solo olvidado. Soy simplemente un ser que recorre el mundo, con la esperanza de encontrar un país mágico, del cual escuche contar a un dragón, donde se dice que existe el amor, el respeto, la igualdad y la libertad.Pero desde que empecé mi búsqueda he sido atormentado por pequeños demonios, que no me dejan en paz, y me di cuenta que la sociedad que conocía y respetaba, les valía madres lo que me sucedía, me di cuenta de que yo era uno mas de los olvidados, los ignorados, los que vagan solos por el mundo, de los rechazados, de los llamados: FANTASMAS.