viernes, 19 de septiembre de 2008

Leinad, el come luz (2ª parte)

Desde su nacimiento, lo consideraron maldito, pues al acercarlo a la luz ella desaparecía, ya fuese de fuego éste se extinguía, fuera la luz del sol se generaba una sombra donde él iba, lo mismo pasaba con cualquier fuente de luz.

En su infancia las cosas no mejoraron, pues aunque la luz que desaparecía era menor, sé podría decir que vivía en las tinieblas, pero su mismo cuerpo irradiaba luz como si éste fuera el que atrapaba aquella luz que desaparecía, no era fácil pues desde pequeño los demás niños lo molestaban, pues su luminosidad no era fácil de pasar desapercibido al igual que el hecho de que la luz desaparecía cuando él estaba cerca.

Decidió escapar de su casa a los 16 años y refugiarse en un bosque lejano donde no habría gente que lo molestara y lo degradara, en su tiempo de soledad empezó a comprender y a percibir a la naturaleza, y logro disminuir el hecho de absorber luz, aunque no en una totalidad pues aunque no lo quisiera aceptar la luz seguía desapareciendo, así fue su vida por 5 largos años.

Cuando fue a recolectar una de sus cosechas encontró a una hermosa chica de no más de 17 años, que estaba recolectando lo que había sembrado, él se quedo viendo detrás de unos arbustos mirando su hermoso cuerpo, su cara, su delicado cabello el cuál era de un color castaño oscuro casi negro, su hermosos ojos, no podía dejar de mirarla, sólo observaba como es que aquella chica tan hermosa se estaba llevando su comida, y pues decidió que pues que más da si ella lo podía aprovechar pues que lo disfrutara.

Al siguiente día al ir donde estaba su otro cosecha espero que apareciera aquella chica tan hermosa pero jamás apareció, espero por varias días en diferentes sembradíos que tenía, pero ésta jamás apareció, en su desesperación salió a buscarla y localizó un pequeño pueblo que vivían sobre árboles, al acercarse a aquella ciudad se obscureció por completo, sin saber que hacer Leinad salió huyendo pues no quería que le hicieran algo por su don tan extraño.

Solo y triste regreso a donde vivía, paso a tomar algunas cosas de su cosecha y se dirigió a la cueva donde vivía, al entrar se sorprendió puesto que su cueva brillaba con una intensidad que él no conocía y se sorprendió más cuando se percato de que él era aquel foco humano que irradiaba aquella luz, prendió fuego para poder cocinar aquello que había recolectado pero para su sorpresa en vez de que el fuego perdiera un poco de intensidad como siempre pasaba, éste tomo más y más que costaba verlo o siquiera acercarse mucho.

Aquella noche le costó dormir pues no estaba a acostumbrado a la luz, en sueños soñó con una pequeña esfera de luz azul que resplandecía en su mano y luego veía aterrado como es que se derramaba sangre a través de su brazo.

Aquella noche fue de lo más rara, pero ya era un nuevo día y el sol radiaba, ¿¡el sol radiaba!?, como era posible que el sol radiara si cuando él estaba el sol bajaba su intensidad. No entendió pero después de lo de ayer ya no se quedó a preguntar más, se disponía a ir a recolectar algo para comer y en sus despistado caminar choco con aquella chica a la que alguna vez había visto, sus ojos se llenaron de terror al ver a un ser que resplandecía frente a sus ojos y ésta salió huyendo aterrada dejándolo triste en el suelo, mientras se veía como en el suelo empezaban a caer finitas gotas de agua que iban hidratando aquella tierra.

Todo aquel día se quedo en su cueva, iluminada, llorando se maldecía aquel don que le había sido otorgado, que don, más bien maldición, es lo que se repetía una y otra vez, triste y desanimado no salió de aquella cueva durante los siguientes dos días, pues al tercero en la noche aparecieron frente a la cueva varios hombres con antorchas y herramientas de trabajo, se detuvieron frente a mí y como si fuera un animal salvaje lo empezaron a atacar, en un instante la cueva se ilumino con más intensidad y aquél que desaparecía la luz se acercó con una mirada perdida y con sus manos extendidas tomó las antorchas y extinguió su luz, en el instante en que la luz de la cueva estaba a tal brillar que enceguecía.

Leinad salió corriendo de aquella luz cegadora con terror, huyó hacia el bosque más espeso esperando refugio en un árbol que de niño le dio resguardo los primeros meses.
Estaba desesperado, aterrado, hambriento, enojado y triste pues no comprendía cómo es que los hombres, aquellos semejantes a él, podrían hacer eso, pero estaba feliz de que aquel antiquísimo árbol lo recibiera y lo acogiera en sus ramas, esa noche durmió apaciblemente en aquel árbol que resplandecía.

Al día siguiente regreso con cautela a ver sus cosechas las cuáles encontró quemadas, al no encontrar comida regresó al árbol aquél y en sus raíces salidas de la tierra encontró a aquella chica con la cabeza agachada y con un canasto, su reacción más que de susto fue de enojo, mientras más se enojaba, su cuerpo resplandecía más y más, hasta hacerse notar a tal extremo que la chica se percató de su presencia, y con la cara todavía mirando hacia abajo, se acercó a él y le tomó su brazo, en ese instante su luminosidad descendió a tal grado que parecía una persona normal, en el instante en que se desmayaba.

Al despertar se encontró en las raíces de aquel árbol, y recostada su cabeza sobre las piernas de aquella chica, al percatarse de ello se levanto y viéndola fijamente le pregunto mientras su brillo regresaba.- ¿Quién eres, y por qué me has atacado?Le respondió que no había sido ella sino gente de su aldea y que estaba de acuerdo con que estuviese enojado pues había sido su culpa en primera instancia que lo atacaran.

Le contó cómo es que había llegado a su aldea aterrada y que les había contado lo que había sucedido, pero estaba aterrada que no recordaba dónde había sido, al paso de dos días recordó el lugar y les dijo, pero ella no sabía que ellos iban a ir a atacarte, y en la mañana cuando fue a ver las cosechas las encontró quemadas y se sintió mal por eso y recolecto algunas frutas y había ido a buscarlo pero se había cansado y decidido descansar en las raíces de ese árbol.
El seguía desconfiando de ella pero sintió algo dentro de él que lo impulso a no alejarse, y de nueva cuenta el brillo que emanaba empezó a desaparecer.

Sintió confianza y lentamente se fue enamorando de ella, al igual que ella le empezó a atraer aquel joven, el tiempo pasó y ellos seguían viéndose en aquél árbol mientras ella decía a su padre que iba a recolectar frutas o algo parecido, realmente se escapaba para verlo, su relación no podía ser mejor, sólo ocultaba su amor pues en la aldea creía que existía un demonio en aquel bosque con aspecto humano y sabía perfectamente como era.

Pero sin nadie que se interpusiera aquella pareja siguió con una vida feliz pasaron dos años desde aquel día y ella que esperaba un hijo regresaba a su aldea donde su padre le presento a aquel que sería su marido, ella se enojó y gritó que eso no era lo que ella quería y que no podía obligarla a hacer eso, pero no pudo hacer nada al respecto.

Aquella noche escapo para buscar a su amado, al llegar donde él, le contó lo sucedido llorando y desanimada, pues ella quería mucho a su padre y no quería decepcionarlo, pero el amor que ella sentía era más fuerte que su propio amor paternal y decidió que ella preferiría estar con aquél ser que amaba, antes de cumplir los deseos ambiciosos de su padre.

A la mañana siguiente cuando fueron al cuarto de su hija y no encontrarla el padre lleno de cólera la envió a buscar, y le exigió a su futuro marido que la trajera de regreso.
Se separaron en busca de ella por muchos caminos, y la buscaron con desesperación, pero no la encontraron y regresaron desesperados y cansados, pero el padre se enojó y obligó que, al menos aquél que sería su futuro esposo, no se podía regresar con tanta facilidad.

Desesperado regresó al bosque en busca de aquella que se convertiría en su futura esposa, y para su suerte la encontró acostada en las raíces de aquel árbol, aquel árbol que compartió su amor de la joven pareja esa mágica noche de Luna Llena.

La tomó de una manera brusca del brazo diciéndole que su padre ordenaba que regresara de inmediato al pueblo, ella se negó rotundamente, diciéndole que ella no quería regresar, que ese sería su nuevo hogar, y el de su familia, -Familia, ¿de qué rayos estás hablando?- le preguntó. Ella firmemente le respondió que se había enamorado de aquel humano que ellos nombraban demonio y que estaba esperando una hija suya, en el instante en que ella terminaba de decir eso, Leinad regresaba de recolectar algunas frutas y, al ver cómo es que aquel sujeto la golpeaba, se enojó como antes y aquel resplandor que había desaparecido por dos años regresó aumentando cada vez más, cuando el sujeto aquél se percato de que estaba allí aquel demonio se volteó y se rió, en el instante en que arrancaba la ropa de su prometida dejándola desnuda, -Mira, mira este es el cuerpo que tu has manchado insertándole a ese demonio dentro suyo-, justamente cuando acabo de decir eso golpeó a aquella chica dejándola en el suelo sangrando por su parte inferior pues la había golpeado justo en donde se encontraba la criatura, Leinad fuera de sí corrió para ayudarla pero ese maldito hombre le cerró el paso diciéndole, que esa criatura que llevaba dentro no era digna de llegar a este mundo, diciendo esto se volteó y pateó de nuevo a la chica, Leinad en un estado colérico se abalanzó sobre aquel hombre, el cual lo empujó y lo tiró y se levantó rápidamente colocándole la punta de su pie en el cuello de la chica diciendo que ella tampoco merecía el perdón y que debería morir, en el ínstate en que empezó a apretar su cuello contra el piso y ella tosía toda aquella luz que emanaba se concentró en un punto fino de luz azul en el centro de su mano, la luz que emanaba era semejante a la de una estrella en el firmamento, pero aquel hombre no se aterró, es más se burló de él diciéndole que ¿qué iba hacer con eso? qué no se hiciera el idiota y en ese instante apretó el cuello con tanta fuerza que lo rompió arrebatándole la vida a aquella chica tan hermosa que yacía en el suelo, con la que él había compartido tantas cosas.

En el instante que el hombre reía aquella estrella que yacía sobre la mano de Leinad empezaba a tomar forma de una extraña espada resplandeciente que lentamente crecía e iba atravesando a aquel hombre, a aquel asesino, mientras la sangre empezaba a recorrer su brazo, la espada tomo más intensidad y partió a aquel hombre en dos, la sangre la goteaba del codo de Leinad el cuál seguía en un estado de desesperación máxima, en el instante en que la primera gota de sangre cayó al suelo, Leinad recupero su conciencia y alzó un grito del dolor hacía el firmamento, quejándose ante Dios de su injusticia, mientras aquélla estrella se unía a la palma de su mano.

Leinad se dirigió hacía el cuerpo caído de su amor, de su único amor, le cerró los ojos, le dio un beso, y esa misma noche la enterró junto a aquel árbol que los vio nacer y morir juntos, lámenos en el ser, mientras derramo su última lagrima juró frente a aquel árbol y al espíritu de su amada.

“Jamás dejaré que vuelva a ocurrir algo así”.

Y se internó en el bosque.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Cara a cara con el guardián

Una cálida melodía me hizo olvidar mi reciente extravió, una melodía entre flauta, arpa y susurro del bosque me atrajo, me envolvió, me perdió, me enamoro.
Traspasaba la espesura de aquel bosque mágico, acariciaba mi rostro y me atraía como un susurro de aquel ser amado, aquella música era como aquel beso perdido y encontrado, era algo que no se podría explicar.
Me dirigí hacia aquel lugar donde provenía aquella música ese canto del bosque, y sentado en una piedra estaba una criatura parecida a un ángel con un rostro lleno de serenidad
Paresia jugar con sus dedos, que al moverlos, estos, daban como ondas de luz azul “cielo de Luna” y salían sonidos, como si el aire fuera su instrumento y el viento su ayudante.
Sus dedos se movían como quetzales al vuelo tan majestuoso que rápidamente me perdí en sus movimientos y en su música, pero en un instante aquella criatura desapareció para que en un segundo se posara frente a mí, su tamaño era de reconocer mas o menos unos 2 metros sus ojos ya abiertos eran un color verde como las copas de los árboles, su pelo era color “rayos de Sol” largo y hermoso, y su voz era como la seda delicada y hermosa.
Que rayos haces aquí, estas en terrenos prohibidos para cualquier criatura mortal, yo soy “El Guardián de las Melodías Muertas” mi nombre es Roy, y exijo una explicación de tu presencia. Yo no supe que decir y tan solo dije mi nombre, y que es lo que estaba buscando. Así que eres un fantasma he, pues no me importa nadie puede entrar a este reino, así que tendrás que pagar con tu vida por haber entrado sin mi permiso.
Me quede atónito con sus palabras y un miedo recorrió mi cuerpo, en un abrir y cerrar de ojos Roy había regresado a la piedra donde lo vi por primera vez, pero esta vez estaba de pie y con los ojos abiertos, me señalo y dijo algo que jamás entendí, después de eso cerro los ojos y empezó a jugar con sus dedos y el aire mientras formaba una melodía tan dulce, mientras seguía esa melodía sentía como mi cuerpo iba perdiendo fuerza, sentía como mi sangre se iba congelando lentamente, pero la melodía era tan hermosa que no podía dejar de oírla, savia que moría en cada nota.
Pero en los últimos compases de aquélla música algo sucedió no se que fue pero Roy se detuvo y se sentó en la roca de nuevo, yo caí desmayado.
No sé por cuanto tiempo estuve tirado, pero al levantar la cara vi que ya no estaba en aquel bosque, en aquel reino, me desilusiones pero me dispuse a seguir el viaje, pero frente a mí apareció Roy.
Mis ojos se llenaron de miedo, pero el me tranquilizo, no pasa nada ya has dejado el reino no tienes porque temerme, como ya te avía dicho yo soy le guardián de las melodías muertas, aquel reino que acabas de deja, es el reino de la música, tan solo les es permitido vivir ahí a aquellas personas que hayan superado la barrera del tiempo y su música aya perdurado para la eternidad, tan solo lo que me extraña es el echo de que hallas encontrado el camino hacia este reino.
Pase varias horas conversando con Roy su personalidad era muy diferente a como se veía pues podía se serio como alocado o hilarante y su conocimiento sobre la música me maravillaba cada vez más.
Al caer la noche me retire de ahí con alegría pues no avía muerto, triste porque era probable que jamás volviera a ver a ver a Roy “El Guardián de las Melodías Muertas”.Pero jamás descubrí por que me perdono la vida.

Dedicado a un amigo

El Gorrión

Recorriendo por verdes praderas me tope con un par de niños, si es que se les puede llamar a sí, que en su delirio de superioridad me golpearon, pues les reclame de que molestaban a un pequeño gorrión, el cual paresia tener el ala rota pues no podía levantar el vuelo y huir.
Mientras yo seguía intentando defender al gorrión, otros dos chicos me llegaron por atrás con un palo y me la quisieron meter por le culo, pero por suerte me pude mover antes de que eso sucediera, mientras me alejaba para poder sobarme escuche risas y al voltear vi como entre los dos chicos me asía burla y gritaban “hay mi culito, hay mi culito” y se volvían a reír, yo enojado me acerque a ellos dispuesto a golpearlos pero hubo algo dentro de mi que me detuvo.
Me aleje por un momento para despejar mi mente, pues estaba llena de malos deseos y de odios contra ellos, cuando escuche un sonido, que jamás poder olvidar, el llanto de un gorrión, al voltearme vi horrorizado como uno de los niños que estaban ahí le clavaba el palo al pequeño gorrión mientras los demás se reían y chocaban las manos.
Dedicado a todos esos niños que son acecinados por culpa de las malitas guerras

Historias de Dragón

Mientras viajaba por una ciudad extraña, repleta de criaturas con hambre y sed de sabiduría, me sentí atraído por un sabroso pasto verde que crecía apaciblemente junto a una hogar de bicicletas.

Para mi sorpresa al acercarme note que estaba saliendo de allí una antigua amiga a la cual le avía perdido la huella ya hacia varios Soles, pero para mi sorpresa estaba acompañada de un gigante enano y conocedor, y al hablarle ella me saludo de una manera fría y se alejo lenta y lúgubremente mientras a lo distante entendí las palabras de su pequeño amigo que decía mi nombre mientras ella intentaba meter otra platica.

Me quede desorientado unos cuantos segundos pero después mi mente se relajo en lugares felices y de un saltillo pequeño me acosté en el pasto, rápidamente me quede dormido mientras soñaba en una tierra distante llena de criaturas hermosas y desconocidas las cuales vivían en paz rodeadas de una harmoniosa convivencia de amor y justicia.

Mientras yo me adentraba mas y más en mi sueño un dragón descendía de los cielos de una manera poco pulcra, al parecer el dragón avía sido herido, el pobre casi sin control se estrello contra el pobre hogar de las bicicletas haciéndolo pedazos y al mismo tiempo que me despertaba.

Yo asombrado por al imponente criatura me percate que una de sus alas avía sido atravesada por una maldita arma, lentamente le ayude a retirar ese extraño palo puntiagudo de su ala y para mi mayor asombro, el dragón me agradeció verbalmente.

Yo completamente confundido intente huir, pero el dragón con una extraña melodía, hizo que mi mente se abriera a un mar de posibilidades y decidí quedarme, el dragón se presento y me contó que su nombre era Aznarepse y que regresando de una tierra y que avía había sido herido por los hombres, yo interrumpiéndolo, le pregunte con gran ansia, que de cual tierra regresaba, pues jamás avía visto un dragón que pudiese hablar.

Él me comenta que esa tierra también era conocida como el “Reino de la Luna” y yo, muy confundido le pregunte dónde quedaba ese lugar y Aznarepse me contó que pasando la ciudad del olvido, aya donde viven los hombres y antes del País mágico, ¿País mágico? Lo interrumpí de nuevo, -Sí, me respondió y me empezó a contar que en ese lugar reinaba la justicia y el amor.

Yo muy asombrado me quede escuchando las historias que el dragón me contaba sobre aquel País mágico y las maravillas que allí se veían y vivían, también me contaba que las hermosas luciérnagas del firmamento, allí pasaban el día descansando, pero que antes de poder entrar tenia que pedirle permiso a la Luna. ¡¿A la Luna?! Le pregunte, -Sí, me respondió que ella viva en el ya antes mencionado “Reino de la Luna”.

Las horas pasaban y el dragón me seguía contando relatos maravillosos, fantásticos, terroríficos, extraños e inimaginables sobre aquel País mágico

De una historia a otra Aznarepse me dijo que ya era tiempo de partir y que una amiga lo estaba esperando, pues esa noche era noche de Luz Azul.

Yo no comprendí a que se refería, pero me despedí y le agradecí por lo que me había contado, lo vi alejarse mas y más asta perderlo de vista.

Cuando me percate, el cielo de un color azul de roza ya avía cambiado a una tonalidad de azul color abismal, me acomode de nuevo, junto a la ya destruida casa de bicicletas, recargue mi cabeza en un pequeño helecho y me disponía a dormir, pero antes de que mis ojos pudieran cerrarse me empecé a maravillar pues veía como las luciérnagas del firmamento empezaban a dejar ver su luz y como es que mas y mas iban dejándose ver.

Lentamente vi, como detrás de un árbol de tamaño inmensurable, salía lo más hermoso que jamás hubiesen visto mis ojos.

Una Luna, una Luna enorme y de un color azul, difícil de describir, que lleno con sus rayos de luz, todo de una Luz Azul, al ver semejante maravilla recordé lo que me avía dicho el dragón “esta noche es de Luz Azul”.

Y me fui quedando dormido bajo esa cálida Luz recordando bien las historias que me habia contado aquel viejo dragón.

El reino de la Luna

En mi viaje por encontrar el país mágico llegué a una tierra pacifica donde grandes palacios y construcciones de un tono blanco semi plateado daban lugar a un hermoso reino donde habitaban criaturas mágicas junto con la naturaleza, en un ambiente de respeto e igualdad.
Cuando entre en este majestuoso lugar de fantasía, me di cuenta de que en el palacio más bello y alto que jamás hubiera visto se encontraba un hermoso vitral que tenía una hermosa luna llena y debajo de ésta tenía una inscripción, “Bienvenidos viajeros, bienvenidos a este pequeño reino, El reino de la Luna, en donde puedes encontrar la paz interna”.
Me quedé atónito frente a la majestuosidad de este palacio cuando por detrás se acercó un pequeño duende de no más de 60 cm. de alto y me dijo – ¿No quieres pasar? A la luna le encanta recibir viajeros.
Con estas palabras me quede sorprendido y le pregunté - ¿La luna has dicho? – Si, me respondió - ¡Pero eso es imposible! la luna es una hermosa dama, dueña de las noches y de los amaneceres, ¿cómo puede ser que esté en este palacio? - Para la luna no hay imposibles, me aclaro el pequeño duende, - ¿vas a entrar o no? – Si, le respondí con emoción.

Al entrar en semejante palacio mis ojos no creían lo que estaban viendo, pues sus hermosos pilares y murales eran de lo más asombroso que me hubiera imaginado, y justo al centro en un trono formado por millones de astros estaba sentada la luna. Era una hermosa doncella, su rostro tenía un tono azulado, y con una dulce voz me preguntó qué era lo queme traía a sus tierras alejadas de los hombres; yo, con una voz entre cortada, le aclare que yo ya no era un hombre, que yo era de los llamados fantasmas y le conté también que estaba en busca de un país mágico del cual había escuchado contar a un dragón.
En ese instante la Luna me detuvo y mando a unas hadas a buscar a Aznarepse quien resulto ser el mismo dragón que me había dicho sobre aquel lugar. La luna le preguntó que por qué me había dicho acerca de ese lugar, él respondió muy firme a sus razones - Porque este ser tiene un corazón noble y puro y se que jamás dañaría a Gaia, nuestro hermoso hogar. La Luna asombrada de lo confiado de las palabras del viejo dragón reconoció que no había sentido ningún mal en mi y cortésmente se ofreció a darme un mapa mágico que sólo con amor podría ser visto. Encomendó a tres hadas, a un pequeño matorral y a cinco diminutos granos de arena que me acompañaran.

Ya a las puertas del reino de la Luna, Aznarepse me recomendó jamás dudara de mi mismo pues esto podría salvar mi vida.
Cuando me disponía a continuar mi viaja llegó corriendo el duendecillo que me invito a entrar al palacio de la Luna y me dijo que quería acompañarme en este viaje, yo con mucho gusto accedí y despidiéndonos así del majestuoso reino de la Luna proseguí mi camino, pero ya no estaba solo, ahora contaba con ayuda de nuevos amigos que me apoyarían en este viaje.

Fantasmas

Soy un fantasma, uno muy peculiar, pues yo no estoy muerto, solo olvidado. Soy simplemente un ser que recorre el mundo, con la esperanza de encontrar un país mágico, del cual escuche contar a un dragón, donde se dice que existe el amor, el respeto, la igualdad y la libertad.Pero desde que empecé mi búsqueda he sido atormentado por pequeños demonios, que no me dejan en paz, y me di cuenta que la sociedad que conocía y respetaba, les valía madres lo que me sucedía, me di cuenta de que yo era uno mas de los olvidados, los ignorados, los que vagan solos por el mundo, de los rechazados, de los llamados: FANTASMAS.