lunes, 15 de septiembre de 2008

Cara a cara con el guardián

Una cálida melodía me hizo olvidar mi reciente extravió, una melodía entre flauta, arpa y susurro del bosque me atrajo, me envolvió, me perdió, me enamoro.
Traspasaba la espesura de aquel bosque mágico, acariciaba mi rostro y me atraía como un susurro de aquel ser amado, aquella música era como aquel beso perdido y encontrado, era algo que no se podría explicar.
Me dirigí hacia aquel lugar donde provenía aquella música ese canto del bosque, y sentado en una piedra estaba una criatura parecida a un ángel con un rostro lleno de serenidad
Paresia jugar con sus dedos, que al moverlos, estos, daban como ondas de luz azul “cielo de Luna” y salían sonidos, como si el aire fuera su instrumento y el viento su ayudante.
Sus dedos se movían como quetzales al vuelo tan majestuoso que rápidamente me perdí en sus movimientos y en su música, pero en un instante aquella criatura desapareció para que en un segundo se posara frente a mí, su tamaño era de reconocer mas o menos unos 2 metros sus ojos ya abiertos eran un color verde como las copas de los árboles, su pelo era color “rayos de Sol” largo y hermoso, y su voz era como la seda delicada y hermosa.
Que rayos haces aquí, estas en terrenos prohibidos para cualquier criatura mortal, yo soy “El Guardián de las Melodías Muertas” mi nombre es Roy, y exijo una explicación de tu presencia. Yo no supe que decir y tan solo dije mi nombre, y que es lo que estaba buscando. Así que eres un fantasma he, pues no me importa nadie puede entrar a este reino, así que tendrás que pagar con tu vida por haber entrado sin mi permiso.
Me quede atónito con sus palabras y un miedo recorrió mi cuerpo, en un abrir y cerrar de ojos Roy había regresado a la piedra donde lo vi por primera vez, pero esta vez estaba de pie y con los ojos abiertos, me señalo y dijo algo que jamás entendí, después de eso cerro los ojos y empezó a jugar con sus dedos y el aire mientras formaba una melodía tan dulce, mientras seguía esa melodía sentía como mi cuerpo iba perdiendo fuerza, sentía como mi sangre se iba congelando lentamente, pero la melodía era tan hermosa que no podía dejar de oírla, savia que moría en cada nota.
Pero en los últimos compases de aquélla música algo sucedió no se que fue pero Roy se detuvo y se sentó en la roca de nuevo, yo caí desmayado.
No sé por cuanto tiempo estuve tirado, pero al levantar la cara vi que ya no estaba en aquel bosque, en aquel reino, me desilusiones pero me dispuse a seguir el viaje, pero frente a mí apareció Roy.
Mis ojos se llenaron de miedo, pero el me tranquilizo, no pasa nada ya has dejado el reino no tienes porque temerme, como ya te avía dicho yo soy le guardián de las melodías muertas, aquel reino que acabas de deja, es el reino de la música, tan solo les es permitido vivir ahí a aquellas personas que hayan superado la barrera del tiempo y su música aya perdurado para la eternidad, tan solo lo que me extraña es el echo de que hallas encontrado el camino hacia este reino.
Pase varias horas conversando con Roy su personalidad era muy diferente a como se veía pues podía se serio como alocado o hilarante y su conocimiento sobre la música me maravillaba cada vez más.
Al caer la noche me retire de ahí con alegría pues no avía muerto, triste porque era probable que jamás volviera a ver a ver a Roy “El Guardián de las Melodías Muertas”.Pero jamás descubrí por que me perdono la vida.

Dedicado a un amigo

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